Pensar fuera de la caja empieza por dibujar la caja

Se repite tanto lo de pensar fuera de la caja que la frase ya perdió los bordes. La usamos como sinónimo de “ser original”, y ahí está la trampa: nadie sale de un molde que no ha visto. Antes de romper el status quo hay que hacerlo visible.

Las reglas que nadie escribió

La mayoría de las cajas en las que vivimos no tienen tapa ni candado. Son supuestos. Cosas que asumimos como naturales sólo porque llevan mucho tiempo ahí:

  • “Esto siempre se ha hecho así.”
  • “El cliente nunca pediría lo contrario.”
  • “Primero hay que terminar A para empezar B.”

Ninguna de esas frases es una ley física. Son acuerdos tácitos que alguien, en algún momento, tomó por comodidad. El primer acto verdaderamente creativo no es inventar la respuesta nueva, sino sospechar de la pregunta vieja.

No preguntes cómo hacer más rápido lo que haces. Pregunta por qué lo haces.

Un ejercicio incómodo

Coge una decisión que consideres obvia en tu trabajo o tu vida y termina esta frase: “Doy por sentado que…”. Escríbelo. Luego pregúntate qué pasaría si lo contrario fuera cierto.

No busques que la respuesta sea cómoda. Busca que sea honesta. Casi siempre descubrirás que la caja la construiste tú, ladrillo a ladrillo, sin darte cuenta.


Este es el primer escrito de Tesaurus. Habrá muchos más, y ninguno pretende tener razón: sólo abrir una rendija en el molde.